sábado, 17 de octubre de 2015

El otro Reino

XXIX Domingo del Tiempo Ordinario (B)

  

El escalafón humano es direccional y diametralmente opuesto al escalafón celestial. Lo que aquí es subir allí es bajar. Lo que aquí es crecer allí es disminuir. Lo que aquí es prosperar allí es retroceder. lo que aquí es crecer allí es disminuir, lo que aquí es pérdida allí es ganancia. Lo que aquí es dar la vida allí es recibirla.

Santiago y Juan, como los otros diez, siguen viviendo desde lo humano, por más que Jesús hable de "otro reino", porque su Reino, no es de este mundo.

¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?» Contestaron: «Lo somos.» A los apóstoles no les falta ímpetu, tampoco arrogancia y bastante ambición.

Hoy, por desgracia, seguimos encontrando más de lo mismo en la sociedad, en la Iglesia, en nosotros mismos. Los cargos suelen ser cargas, rara vez escaparates de lucimiento. Para que un brillante quede bien tallado y luzca en todo su esplendor hay que romper muchos cristales antes. Aun así ambicionamos puestos para nuestro lucro y lucimiento, no para servir.

El Papa Francisco insiste a tiempo y destiempo, y además da ejemplo cumpliendo la palabra evangélica sin glosa ni adorno: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos. Dar la vida no por el cargo, sino por los servidos, por los de abajo.

Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso. El Evangelio no va por ese camino. En el Evangelio no hay tronos, ni siquiera sillas, hay gente en camino, buscadores y servidores, vida en movimiento como el agua que donde llega lleva vida. Testigos que no pueden callar su experiencia de vida, que son impulsados a compartir y comunicar el gozo del encuentro con el Resucitado en sus vidas. Id y proclamad lo que habéis visto y oído, no "sentaos aquí, a mi diestra y a mi siniestra".

Id y proclamad lo que habéis visto y oído. y beberéis el cáliz que yo he de beber, y os bautizareis con el bautismo con que yo me voy a bautizar.

Fr. J.L.


Isaías 53, 10-11
Salmo 32, 4-5. 18-19. 20 y 22
                R/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
Hebreos 4, 14-16
Marcos 10, 35-45

Altar de la Sede Petrina. 
Basílica del Vaticano (Roma)

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